La impermeabilización de una azotea es una de las inversiones más importantes para proteger un edificio frente a filtraciones, humedades y daños estructurales. Sin embargo, muchos problemas aparecen no por el paso del tiempo, sino por errores cometidos durante la instalación.
Una impermeabilización mal ejecutada puede durar solo unos pocos años y obligar a realizar nuevas reparaciones mucho antes de lo previsto. Por eso, conocer los fallos más habituales puede ayudarte a tomar mejores decisiones y evitar gastos innecesarios.
A continuación, te explicamos los errores más comunes al impermeabilizar una azotea y cómo prevenirlos.
❌ No preparar correctamente la superficie
Uno de los fallos más frecuentes es aplicar el sistema impermeabilizante sobre una superficie en mal estado.
Restos de materiales antiguos, polvo, grasa, humedad o zonas mal adheridas impiden que el producto se fije correctamente.
👉 Cómo evitarlo:
La base debe limpiarse en profundidad y repararse antes de comenzar. Una buena preparación es clave para que la impermeabilización tenga una larga vida útil.
❌ No reparar grietas y puntos singulares
Las fisuras, juntas, sumideros y encuentros con paramentos verticales son zonas especialmente sensibles.
Si no se tratan correctamente, el agua terminará entrando por esos puntos aunque el resto de la superficie esté bien protegida.
👉 Cómo evitarlo:
Sellar todas las grietas y reforzar los puntos críticos con los materiales adecuados garantiza una protección continua.
❌ Elegir el sistema incorrecto
No todas las azoteas necesitan el mismo tipo de impermeabilización. Factores como la exposición al sol, el tránsito, las pendientes o el estado del soporte influyen directamente en la elección.
Escoger un sistema solo por su precio suele ser un error que termina saliendo caro.
👉 Cómo evitarlo:
Analizar cada caso de forma individual permite aplicar la solución más adecuada y duradera.
❌ Aplicar espesores insuficientes
Para ahorrar material o reducir costes, en ocasiones se aplican capas demasiado finas.
El resultado es una membrana débil que se degrada mucho antes de lo esperado.
👉 Cómo evitarlo:
Respetar los espesores recomendados por el fabricante es fundamental para garantizar la resistencia del sistema.
❌ No utilizar refuerzos como mallas
En muchos sistemas impermeabilizantes, las mallas de refuerzo ayudan a absorber movimientos estructurales y evitar fisuras.
Prescindir de ellas puede provocar fallos prematuros.
👉 Cómo evitarlo:
Utilizar refuerzos cuando el sistema lo requiere mejora notablemente la durabilidad.
❌ Impermeabilizar con condiciones meteorológicas inadecuadas
El calor extremo, la lluvia o la humedad ambiental pueden afectar negativamente a la aplicación.
Esto compromete el secado y el rendimiento del producto.
👉 Cómo evitarlo:
Planificar los trabajos en condiciones favorables es tan importante como elegir un buen material.
❌ No realizar mantenimiento
Aunque una impermeabilización sea de calidad, el paso del tiempo y la acumulación de suciedad pueden afectar a su estado.
Pequeñas revisiones periódicas permiten detectar problemas antes de que se conviertan en filtraciones.
👉 Cómo evitarlo:
Realizar inspecciones ocasionales ayuda a prolongar la vida útil del sistema.
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Conclusión
Evitar estos errores puede marcar la diferencia entre una impermeabilización duradera y una que genere problemas en pocos años.
Invertir en una correcta ejecución no solo protege el inmueble, sino que también evita reparaciones constantes y gastos innecesarios.
Si tienes dudas sobre el estado de tu azotea, una revisión profesional puede ayudarte a detectar posibles riesgos y actuar antes de que aparezcan las filtraciones.